Brexit, el caos social e informático.


La película "Brexit: The Uncivil War", estrenada en 2019, dirigida por Toby Haynes, y protagonizada por Benedict Cumberbatch,  relata el proceso político y social que llevó al referéndum del 23 de junio de 2016, en el que los ciudadanos británicos votarían entre si Reino Unido debía permanecer como miembro de la Unión Europea, o salirse del acuerdo internacional. Los resultados apuntaron el triunfo a abandonar la Unión Europea, con 17 410 742 votos, sobre 16 141 241 por permanecer en la Unión Europea.

Para ello, existían dos bandos, el de salir, encabezado por Dominic Cummings como el estratega de la campaña dado su  instinto político, Douglas Carswell como líder del Partido de la Independencia del Reino Unido, Matthew Elliott como el lobista o negociador con los líderes de una parte del Partido Conservador, entre ellos, Bernard Jenkins; Sir John Mills como miembro del partido laborista, también formó parte del equipo por salir, sin olvidar a Nigel Farage, y Arron Banks, personajes completamente en contra de la Unión Europea, y del sistema, así como a Michael Gove, y Boris Johnson, rostros de la campaña por salir.

El bando por permanecer, estaba encabezado por Craig Oliver, el director de comunicaciones de David Cameron, el Primer Ministro; como principal encargado de la campaña, debió enfrentar las dificultades de no poder lograr el permeo de la ideología del sistema, de forma que en múltiples ocasiones se le ve estresado y agresivo, perdiendo el control de la situación, al grado de exaltarse durante los estudios, y comunicarle a Cummings durante su reunión informal, que lo que estaba por conseguir iba en contra del bienestar de la población, y no habría vuelta atrás.

La campaña mostrada denota el cambio en la forma de llevar un proceso de participación, si bien el ejercicio era un referéndum (una consulta a las ciudadanas y ciudadanos), la forma de ejecutarlo equiparó lo que conocemos como un proceso electoral, las posturas de cabildearon entre los líderes para recibir apoyo, se utilizó propaganda y publicidad por redes sociales, y en medios de comunicación tradicionales; el toque estratégico llego por parte de los programas informáticos de AggregateIQ, y Cambridge Analytica, pues con los algoritmos, las personas podrían recibir publicidad de acuerdo a los a los que temas que más les interesaba.

La sociedad se polarizó tanto que las agresiones eran frecuentes, situación que recuerda a los propios procesos electorales. Además, el triunfo llegó por parte de los grupos de voto indeterminado, quienes no tenían problema en votar por el abandono de la UE, sin embargo, temían por la posibilidad de caer en una situación peor. Pese al desarrollo económico de Reino Unido, y los altos niveles de bienestar y educación, el referéndum tocaba temas ideológicos previos a la segunda guerra mundial, donde Reino Unido era potencia sin necesidad de otros países de Europa, además de jugar con el sentimiento nacional, y el miedo a los ideales islámicos de algunos migrantes, infundiendo duda, y temor por la pérdida del bienestar nacional.

Aunque el referéndum haya sido hace casi 5 años, el proyecto no ha sido ejecutado, pues el interés político era más importante que la salida en sí, es decir, nunca se mencionaba un proyecto de nación donde el Reino Unido viera consolidado su protagonismo individual a nivel internacional; primero se quería dar el golpe de autoridad, y luego el proyecto de cambio, de forma que la transición ha tardado, y tardará algunos años más, sobre todo porque apenas el Partido Conservador ha retomado la mayoría, colocando a Boris Johnson como Primer Ministro, lo que era fundamental para el desarrollo, de haber permanecido un líder democrático, el proyecto seguiría estancado.

El panorama para Reino Unido es bastante crítico, pues si las negociaciones para llegar a ser miembro de la Unión Europea llevaron un par de décadas, las negociaciones para consolidad el proyecto, y ver resultados, no llegarán en poco tiempo; se habla de una reestructuración del sistema económico y social, se habla se la firma de nuevos acuerdos comerciales y arancelarios, aunque Reino Unido esté por abandonar la Unión Europea, no podrá negar la necesidad de mantener un acuerdo comercial, llegando a la conclusión de nuevos socios, como es el caso de Estados Unidos.

La Unión Europea sin duda se debilita con la salida de Reino Unido, porque representaba un aliado demasiado importante para países pequeños; ahora podría ser una competencia, que ya no vería limitantes en los aranceles con otros países, y que podría competir por el control comercial de la zona, regresando al auge económico que históricamente le caracterizaba. De cara a los próximos años, como Cummings comentaba al comienzo del filme, Reino Unido, y el mundo, enfrentarán una crisis de cambio y una lucha por el equilibrio político y social provocando el resurgimiento de los nacionalismos previos a la guerra de mediados del siglo XX.

Brexit (2019) Película - PLAY Cine
Fuente: https://www.abc.es/

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